Valeria- Dvicio
Valeria es una canción de Dvicio, en ella me inspire para crear estás pequeñas historias.
Fecha: 8 de Marzo 2019
Vídeo: Link
Spotify: Link
Letra de la canción: Link
Web Oficial: http://dvicio.com/
Instagram: https://www.instagram.com/dvicio/ Twitter: https://twitter.com/dvicioficial Facebook:https://www.facebook.com/DVICIOoficial/ : YouTube: http://bit.ly/2UsrYWc
Entonces ahí estaba ella entre mis
brazos, no podía creer que después de tanto tiempo por fin Valeria sabía
de mí, rosé su nariz con la mía estaba a punto de besarla cuándo escuchaba un
sonido muy cerca de mi oreja y no dejaba de sonar, de repente reaccioné, abrí
los ojos y sí, estaba soñando, me había quedado dormido.
-Diablos, todo era un sueño y ahora
voy tarde a trabajar.
Agarre mi uniforme y empecé a ventar
las cosas a mi mochila, tomé mis llaves y comencé a correr hacia el transporte
público. No me había bañado
Siento que ha llegado el momento de
poder decirle todo lo que siempre me he guardado para mí, solo he vivido de
ilusiones, pero no sé cómo explicarle, cada de que la veo me pongo a temblar,
en cada suspiro me puedo imaginar tantas cosas que puedo hacerle, que podemos
hacer.
Era una tarde de Abril, voy caminando
por las calles de Madrid, me dirijo a mi trabajo habitual, hoy es
sábado, anhelada mucho estos días, sabía que iba a poder verla a
ella, sé que llegará con sus amigas al restaurante donde trabajo,
todos las mañanas de los sábados van, ha pasado un año completo y no han
faltado ninguno, así como tampoco me perdido de ella, de observarla, han
sido los pequeños momentos que he tenido contacto con ella, sabe mi nombre,
sé que su nombre es Valeria, siempre paga ella y he podido ver su nombre
en el carnet, como es costumbre verla por aquí, ya hasta me es familiar, han
sido pocas las veces que me ha tocado atender su mesa, nunca puedo llegar a
decir más de una palabra, pero todo indica que hoy si me armaré de valor.
A lo lejos veo parejas caminando de
la mano, me puedo imaginar, puedo vernos a ella y a mí caminando juntos,
tomados de la mano. Siento que ha llegado el momento.
—Daniel llegas tarde. Ponte el uniforme rápido, hoy hay más gente de lo normal.
—Listo, en dos ya estoy aquí.
—Vamos chaval, que tenemos trabajo.
Ese es mi jefe, nunca llego tarde,
pero he pensado tanto en que llegará el sábado, hasta he soñado con ella y se
me ha ido el día.
Apresurado comienzo a cambiarme, me
siento listo, hoy podré hacerlo.
Al borde estoy de un ataque al
corazón cuando la veo entrar, viene con sus tres amigas de siempre, esta vez
luce diferente, se ha cortado el cabello, voltea hacía mí y me sonríe.
Me poco muy nervioso, se sientan en
una de mis mesas, suspiro para mis adentros y doy gracias, mi jefe me da una
señal con la cabeza que me acerque atender. Lo único que puedo hacer es afirmar
de vuelta con la cabeza.
—Buenos días señoritas.
—Buenos días Daniel, luces cansado. —
Menciona ella.
Genial, el peor día para no haber
podido dormir por estar pensando en ti, me dices justo que luzco cansado.
—Nunca para atenderlas, ¿lo mismo de siempre?
—Sí, un café.
—Sin azúcar y chilaquiles rojos, con mucho queso. — Termino por ella.
Sonríe y afirma. Tomo la orden de sus
demás amigas y me dirijo a la cocina.
El restaurante está un poco vacío así
que puedo tomarme tiempos para poder verla desde lejos, una de sus amigas se da
cuenta y veo como le da un golpe en su pierna y ella reacciona, inmediatamente
me volteo y continúo trabajando.
Pasa el rato y en ocasiones me acerco
a su mesa para saber si necesitan algo más. Realmente nunca me dirijo a sus
amigas, siempre que pregunto algo volteo hacía con ella.
[...]
Pasan algunos minutos o hasta podría
decir que fue más de una hora, cuándo comienza a llegar más gente y me
distraigo de su mesa. Atiendo a más clientes y en una de mis idas y venidas veo
que me llaman de su mesa. Me acerco hacía ellas.
—
¿Todo bien señoritas? ¿Necesitan algo
más?
—
La cuenta por favor.
—
Muy bien en seguida.
Les entrego la cuenta, me pagan y se
despiden. Cuando comienzo a limpiar la mesa me doy cuenta que Valeria ha dejado
su celular. Así que lo tomo y me dirijo a la entrada, voy un poco distraído y
volteo para avisar que llevaré el celular. En ese momento Valeria viene a mi
dirección pero por ir volteando hacía en otro lado no la veo y me estrello
contra ella.
Lo siento. — Se detiene. La tengo frente a mí, muy cerca, mucho
más de lo que podría imaginar, tanto que puedo oler su perfume, es de vainilla
mezclado con alguna fruta, ya no sé si es su perfume o su shampoo, me distraigo
un poco mirándola. Por mi mente está pasando que se ve muy guapa y sin pensarlo
se lo digo. — Luces muy guapa con ese
corte. —sonríe y comienza a tocar su cabello. Veo que se ha puesto
un poco nerviosa.
—Oh Daniel,
gracias. Eres la única persona que lo ha notado. ¿Sabes? — comienza a buscar algo en su bolsa y solo estoy atento a lo que va
a decir. — Nada, olvídalo. Comienza a
caminar a la salida. No sé cómo actuar así que hago lo único que se me
ocurre.
—Valeria,
espera. — La tomó de un brazo para hacerla girar hacía
mí. — Has dejado tu celular — Extiendo la mano para
entregárselo.
— Oh sí, que
tonta ha eso venía. Gracias y adiós — Lo toma, se voltea y comienza a
caminar.
— Valeria, espera. — Estoy muy nervioso y no sé cómo decirle. Solo
lo suelto. — Me gustas. — Hago un ademan con las manos. No
puedo voltear a verla a la cara, pero sé que está
sonriendo. —Perdón, lo que quería decir es que, mmmm, me gustaría
invitarte a salir. — Volteo a verla, sigue sonriendo.
— Claro, me
encantaría, De hecho toma. — Me entrega una tarjeta que saca de su
bolso la cual contiene sus datos. — Llámame cuando salgas, me
dices hora dirección y ahí nos vemos. — Comienza a caminar
hacía el carro donde todas su amigas están volteando a verlo, no he tenido
tiempo de reaccionar para poder haberle dicho algo, estoy en shoock, no me
puedo mover, estoy sonriendo, sí, le he dicho, la he invitado a salir. Por fin
reacciono y regreso a trabajar, aún con esa sonrisa en mi cara.
[...]
Son las 6 de la tarde, por fin ha
llegado mi hora de salida. No sé a dónde llevaré a Valeria, no tengo idea de
que es lo que le gusta. Así que saco su tarjeta y comienzo a marcar su
número.
—Valeria,
Hola, soy Daniel.
—Sí, Daniel,
¿Qué te parece a las 9 en gran vía?
— Sí, me
parece bien.
—Ok,
te envío la dirección por mensaje. — Dice y cuelga.
Eso fue raro y
rápido, pero qué más da, en unas horas la voy a ver. Mi celular se
ilumina avisándome que llegó un mensaje.
Te veo a las 9:00pm en Museo
Chicote, se encuentra en Calle Gran Vía, 12, 28013.
Llego al bar dónde quedamos de
vernos, al entrar la veo sentada en la barra. Camino hacia ella. Sólo estoy viéndola
a ella, no estoy volteando al piso, tengo que subir dos escalones, efectivamente no me doy cuenta
y tropiezo con el primero, por un momento olvido como caminar pero alcanzo agarrarme
con la pared que tengo aún lado y logro mantener el equilibrio.
—Valeria,
Hola. Espero no tengas mucho. — Digo un poco avergonzado, no pensé que
ella ya estuviera aquí, intente llegar lo antes posible justo para que no estuviera
esperándome.
—Daniel, Hola,
no te preocupes acabo de llegar. — Lo comenta un poco tímida.
Hago un ademan con la mano para llamar
la atención del mesero.
—
Tomaré un Gin Tonic, ¿Tú, qué quieres?
¿te parece que pidamos alguna botana?
—
No, un vaso de agua está bien y sin
botana, gracias. — Menciona un
poco nerviosa.
—
OK, — Pido la
orden al mesero y volteo hacia Valeria. Luce muy nerviosa y todo el tiempo
voltea a su al redor y revisa el celular cada minuto. — ¿Qué pasa
Valeria, todo bien?
—
Si, Daniel, no es
nada.
Llegan las bebidas y
no sé cómo entablar una conversación, Valeria luce diferente, no es la misma de
siempre, cada que le menciono algo luce distraída y solo responde con un “sí” o
con “no” pero realmente no me da ninguna respuesta.
Decido que es
momento de que cambie su actitud.
—
Cuéntame un poco más
de ti ¿Qué es lo que más te apasiona?, ¿Algún sueño por cumplir? ¿A qué te
dedicas? — A pesar de que tenga más de un año viéndola todos los sábados
no conozco nada de ella, hemos tenido conversaciones muy cortas pero no hemos
hablado nada personal. Hablamos un poco de nuestros gustos personales de las
metas que tenemos a futuro, me cuenta que está por terminar sus estudios y
tiene muchos planes fuera del país, eso me pone un poco triste porque me da la
impresión de que esto será algo pasajero. Pero estoy muy agradecido de que me
haya dado está oportunidad.
[...]
—
Gracias Valeria. — Digo mientras bebe un poco de agua, solo da
una sonrisa torcida.
—
No me des las gracias, no sabes lo que
dices.
—
Ammm, ¿a qué te refieres exactamente?
—
Se suponía que tenía que ser una buena
noche para ti.
Valeria tenía las llaves de su carro sobre la mesa,
en uno de sus movimientos por agarrar el menú las tira al piso, ambos nos
agachamos a recogerlas, estábamos frente a frente, nunca la había tenido tan
cerca, me atrevo a mover mi mano hasta su cara, acaricio su mejilla y ella solo
cierra los ojos, eso me indica que le ha gustado, comienzo acercarme un poco
más a su rostro, ella abre los ojos y también hace lo mismo que yo, pero en un
momento se detiene y se pone de pie.
—Daniel, no,
no puedo lastimarte así. — murmura bajando la mirada. De repente
comienzan a escucharse aplausos y veo a todos volteando hacía
nosotros y ahí entre todas esas personas veo a sus amigas riéndose. No
entiendo que está pasando.
—Perdón, fue
una apuesta. — murmura
No sé cómo
reaccionar, pensé que en algún futuro podría suceder algo.
— Creí todo de
ti, menos ser este tipo de persona, sentía que si te conocía pero eres una
basura como persona. Siempre viví de una ilusión, que jamás se haría
verdad. — digo viéndola a los ojos, lo único que puedo hacer es
pararme y salir del bar, no puedo quedarme ahí, humillándome.
C O N T I N U A R Á ...
Valeria es una canción de Dvicio, en ella me inspire para crear estás pequeñas historias.
Fecha: 8 de Marzo 2019
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Letra de la canción: Link
Web Oficial: http://dvicio.com/
Instagram: https://www.instagram.com/dvicio/ Twitter: https://twitter.com/dvicioficial Facebook:https://www.facebook.com/DVICIOoficial/ : YouTube: http://bit.ly/2UsrYWc
Entonces ahí estaba ella entre mis
brazos, no podía creer que después de tanto tiempo por fin Valeria sabía
de mí, rosé su nariz con la mía estaba a punto de besarla cuándo escuchaba un
sonido muy cerca de mi oreja y no dejaba de sonar, de repente reaccioné, abrí
los ojos y sí, estaba soñando, me había quedado dormido.
-Diablos, todo era un sueño y ahora
voy tarde a trabajar.
Agarre mi uniforme y empecé a ventar
las cosas a mi mochila, tomé mis llaves y comencé a correr hacia el transporte
público. No me había bañado
Siento que ha llegado el momento de
poder decirle todo lo que siempre me he guardado para mí, solo he vivido de
ilusiones, pero no sé cómo explicarle, cada de que la veo me pongo a temblar,
en cada suspiro me puedo imaginar tantas cosas que puedo hacerle, que podemos
hacer.
Era una tarde de Abril, voy caminando
por las calles de Madrid, me dirijo a mi trabajo habitual, hoy es
sábado, anhelada mucho estos días, sabía que iba a poder verla a
ella, sé que llegará con sus amigas al restaurante donde trabajo,
todos las mañanas de los sábados van, ha pasado un año completo y no han
faltado ninguno, así como tampoco me perdido de ella, de observarla, han
sido los pequeños momentos que he tenido contacto con ella, sabe mi nombre,
sé que su nombre es Valeria, siempre paga ella y he podido ver su nombre
en el carnet, como es costumbre verla por aquí, ya hasta me es familiar, han
sido pocas las veces que me ha tocado atender su mesa, nunca puedo llegar a
decir más de una palabra, pero todo indica que hoy si me armaré de valor.
A lo lejos veo parejas caminando de
la mano, me puedo imaginar, puedo vernos a ella y a mí caminando juntos,
tomados de la mano. Siento que ha llegado el momento.
—Daniel llegas tarde. Ponte el uniforme rápido, hoy hay más gente de lo normal.
—Listo, en dos ya estoy aquí.
—Vamos chaval, que tenemos trabajo.
Ese es mi jefe, nunca llego tarde,
pero he pensado tanto en que llegará el sábado, hasta he soñado con ella y se
me ha ido el día.
Apresurado comienzo a cambiarme, me
siento listo, hoy podré hacerlo.
Al borde estoy de un ataque al
corazón cuando la veo entrar, viene con sus tres amigas de siempre, esta vez
luce diferente, se ha cortado el cabello, voltea hacía mí y me sonríe.
Me poco muy nervioso, se sientan en
una de mis mesas, suspiro para mis adentros y doy gracias, mi jefe me da una
señal con la cabeza que me acerque atender. Lo único que puedo hacer es afirmar
de vuelta con la cabeza.
—Buenos días señoritas.
—Buenos días Daniel, luces cansado. —
Menciona ella.
Genial, el peor día para no haber
podido dormir por estar pensando en ti, me dices justo que luzco cansado.
—Nunca para atenderlas, ¿lo mismo de siempre?
—Sí, un café.
—Sin azúcar y chilaquiles rojos, con mucho queso. — Termino por ella.
Sonríe y afirma. Tomo la orden de sus
demás amigas y me dirijo a la cocina.
El restaurante está un poco vacío así
que puedo tomarme tiempos para poder verla desde lejos, una de sus amigas se da
cuenta y veo como le da un golpe en su pierna y ella reacciona, inmediatamente
me volteo y continúo trabajando.
Pasa el rato y en ocasiones me acerco
a su mesa para saber si necesitan algo más. Realmente nunca me dirijo a sus
amigas, siempre que pregunto algo volteo hacía con ella.
[...]
Pasan algunos minutos o hasta podría
decir que fue más de una hora, cuándo comienza a llegar más gente y me
distraigo de su mesa. Atiendo a más clientes y en una de mis idas y venidas veo
que me llaman de su mesa. Me acerco hacía ellas.
—
¿Todo bien señoritas? ¿Necesitan algo
más?
—
La cuenta por favor.
—
Muy bien en seguida.
Les entrego la cuenta, me pagan y se
despiden. Cuando comienzo a limpiar la mesa me doy cuenta que Valeria ha dejado
su celular. Así que lo tomo y me dirijo a la entrada, voy un poco distraído y
volteo para avisar que llevaré el celular. En ese momento Valeria viene a mi
dirección pero por ir volteando hacía en otro lado no la veo y me estrello
contra ella.
Lo siento. — Se detiene. La tengo frente a mí, muy cerca, mucho
más de lo que podría imaginar, tanto que puedo oler su perfume, es de vainilla
mezclado con alguna fruta, ya no sé si es su perfume o su shampoo, me distraigo
un poco mirándola. Por mi mente está pasando que se ve muy guapa y sin pensarlo
se lo digo. — Luces muy guapa con ese
corte. —sonríe y comienza a tocar su cabello. Veo que se ha puesto
un poco nerviosa.
—Oh Daniel,
gracias. Eres la única persona que lo ha notado. ¿Sabes? — comienza a buscar algo en su bolsa y solo estoy atento a lo que va
a decir. — Nada, olvídalo. Comienza a
caminar a la salida. No sé cómo actuar así que hago lo único que se me
ocurre.
—Valeria,
espera. — La tomó de un brazo para hacerla girar hacía
mí. — Has dejado tu celular — Extiendo la mano para
entregárselo.
— Oh sí, que
tonta ha eso venía. Gracias y adiós — Lo toma, se voltea y comienza a
caminar.
— Valeria, espera. — Estoy muy nervioso y no sé cómo decirle. Solo
lo suelto. — Me gustas. — Hago un ademan con las manos. No
puedo voltear a verla a la cara, pero sé que está
sonriendo. —Perdón, lo que quería decir es que, mmmm, me gustaría
invitarte a salir. — Volteo a verla, sigue sonriendo.
— Claro, me
encantaría, De hecho toma. — Me entrega una tarjeta que saca de su
bolso la cual contiene sus datos. — Llámame cuando salgas, me
dices hora dirección y ahí nos vemos. — Comienza a caminar
hacía el carro donde todas su amigas están volteando a verlo, no he tenido
tiempo de reaccionar para poder haberle dicho algo, estoy en shoock, no me
puedo mover, estoy sonriendo, sí, le he dicho, la he invitado a salir. Por fin
reacciono y regreso a trabajar, aún con esa sonrisa en mi cara.
[...]
Son las 6 de la tarde, por fin ha
llegado mi hora de salida. No sé a dónde llevaré a Valeria, no tengo idea de
que es lo que le gusta. Así que saco su tarjeta y comienzo a marcar su
número.
—Valeria,
Hola, soy Daniel.
—Sí, Daniel,
¿Qué te parece a las 9 en gran vía?
— Sí, me
parece bien.
—Ok,
te envío la dirección por mensaje. — Dice y cuelga.
Eso fue raro y
rápido, pero qué más da, en unas horas la voy a ver. Mi celular se
ilumina avisándome que llegó un mensaje.
Te veo a las 9:00pm en Museo
Chicote, se encuentra en Calle Gran Vía, 12, 28013.
Llego al bar dónde quedamos de
vernos, al entrar la veo sentada en la barra. Camino hacia ella. Sólo estoy viéndola
a ella, no estoy volteando al piso, tengo que subir dos escalones, efectivamente no me doy cuenta
y tropiezo con el primero, por un momento olvido como caminar pero alcanzo agarrarme
con la pared que tengo aún lado y logro mantener el equilibrio.
—Valeria,
Hola. Espero no tengas mucho. — Digo un poco avergonzado, no pensé que
ella ya estuviera aquí, intente llegar lo antes posible justo para que no estuviera
esperándome.
—Daniel, Hola,
no te preocupes acabo de llegar. — Lo comenta un poco tímida.
Hago un ademan con la mano para llamar
la atención del mesero.
—
Tomaré un Gin Tonic, ¿Tú, qué quieres?
¿te parece que pidamos alguna botana?
—
No, un vaso de agua está bien y sin
botana, gracias. — Menciona un
poco nerviosa.
—
OK, — Pido la
orden al mesero y volteo hacia Valeria. Luce muy nerviosa y todo el tiempo
voltea a su al redor y revisa el celular cada minuto. — ¿Qué pasa
Valeria, todo bien?
—
Si, Daniel, no es
nada.
Llegan las bebidas y
no sé cómo entablar una conversación, Valeria luce diferente, no es la misma de
siempre, cada que le menciono algo luce distraída y solo responde con un “sí” o
con “no” pero realmente no me da ninguna respuesta.
Decido que es
momento de que cambie su actitud.
—
Cuéntame un poco más
de ti ¿Qué es lo que más te apasiona?, ¿Algún sueño por cumplir? ¿A qué te
dedicas? — A pesar de que tenga más de un año viéndola todos los sábados
no conozco nada de ella, hemos tenido conversaciones muy cortas pero no hemos
hablado nada personal. Hablamos un poco de nuestros gustos personales de las
metas que tenemos a futuro, me cuenta que está por terminar sus estudios y
tiene muchos planes fuera del país, eso me pone un poco triste porque me da la
impresión de que esto será algo pasajero. Pero estoy muy agradecido de que me
haya dado está oportunidad.
[...]
—
Gracias Valeria. — Digo mientras bebe un poco de agua, solo da
una sonrisa torcida.
—
No me des las gracias, no sabes lo que
dices.
—
Ammm, ¿a qué te refieres exactamente?
—
Se suponía que tenía que ser una buena
noche para ti.
Valeria tenía las llaves de su carro sobre la mesa,
en uno de sus movimientos por agarrar el menú las tira al piso, ambos nos
agachamos a recogerlas, estábamos frente a frente, nunca la había tenido tan
cerca, me atrevo a mover mi mano hasta su cara, acaricio su mejilla y ella solo
cierra los ojos, eso me indica que le ha gustado, comienzo acercarme un poco
más a su rostro, ella abre los ojos y también hace lo mismo que yo, pero en un
momento se detiene y se pone de pie.
—Daniel, no,
no puedo lastimarte así. — murmura bajando la mirada. De repente
comienzan a escucharse aplausos y veo a todos volteando hacía
nosotros y ahí entre todas esas personas veo a sus amigas riéndose. No
entiendo que está pasando.
—Perdón, fue
una apuesta. — murmura
No sé cómo
reaccionar, pensé que en algún futuro podría suceder algo.
— Creí todo de
ti, menos ser este tipo de persona, sentía que si te conocía pero eres una
basura como persona. Siempre viví de una ilusión, que jamás se haría
verdad. — digo viéndola a los ojos, lo único que puedo hacer es
pararme y salir del bar, no puedo quedarme ahí, humillándome.
C O N T I N U A R Á ...